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del sillón a la maratón : correr es la mejor decisión de tu vida

“…la vida se parece a una maratón, o la maratón a la vida. El comienzo siempre es alegre e ilusionante, euforia y derroche de energía. Todos comenzamos las carreras hablando y riendo, con cierto grado de inconsciencia respecto a todo lo que nos queda. En la mitad del recorrido, solo pensamos en dejar atrás un kilómetro tras otro. Por nuestra mente pasan todo tipo de pensamientos, acerca de nuestra vida, familia, trabajo…, vamos dejando nuestras piernas fagociten el asfalto y somos conservadores, conscientes de lo que queda y de que la gasolina que hay en el depósito es la justa, ni una gota más. Que no haya ningún percance inesperado que nos haga abandonar. El último tercio es el más duro. Es donde nuestra capacidad de sufrimiento y aguante se pone a prueba. Lo damos todo, sin reservar nada. Rendición o retirada no están en mi diccionario.

Mi mente y mi corazón cargaran con mí cuerpo cuando mis piernas ya no puedan. Nos dejamos llevar a la espera de ese premio tan buscado como es cruzar la línea de meta. Cuando somos capaces de rebasarla, todo cobra sentido. Las largas sesiones de entrenamiento, los litros de sudor que hemos segregado en cada una de ellas, los cientos de horas y los miles de kilómetros empleados para emular al primer maratoniano de la historia. Solo el que lo ha logrado puede entender mis palabras. El maratoniano está envuelto en un aura especial, mística. Nada se podrá resistir, jamás; nada volverá a ser igual. Nada es imposible. Sí se puede.

La maratón es un desafío que pone al límite la capacidad física y mental. Sin embargo, tras cruzar la línea de meta, no importa lo rápido o lento que se haya sido, todo será diferente. Cada línea de meta cruzada, cada objetivo cumplido y cada céntimo invertido en hacer realidad un sueño te hacen mejor persona…”

(Antonio Ríos)

sillon

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entonces descubrí correr

“…entonces descubrí el correr y comencé a trotar por la larga superficie de la carretera. El correr me hizo libre. Me quitó la preocupación por la opinión que mereciera de los demás. Me dispensó las normas y reglamentos que me eran impuestos desde el exterior. El correr me permitió volver a empezar desde la línea de partida. Me quitó de encima aquellas capas de actividad y pensamiento programadas. Nacieron en mí nuevas prioridades en cuanto al comer al dormir y respecto a como invertir mi tiempo libre. El correr cambió mi actitud sobre el trabajo y el juego. Sobre las personas que me gustaban y sobre las personas a las que yo gustaba. El correr me permitió ver mi día de veinticuatro horas bajo una nueva luz, y mi estilo de vida desde un nuevo punto de vista, desde fuera en lugar desde dentro… Porque la persona que encontré, el yo que descubrí, era la persona que yo era en mi juventud.
El camino hacia el vigor y disfrute total...”

(Doctor George Sheehan, corredor y filósofo)

correr

corre

…corremos por la adrenalina. Salimos a la calle para conquistarla. Nos unimos para lograrlo. Nunca caminamos, ni hacemos footing. Comemos lo que nos da la gana. Bebemos lo que nos apetece. No nos importa ensuciarnos. Dejamos todo de lado para salir a correr. Las cintas de correr, van en contra de nuestros principios. No creemos en los gimnasios. Nosotros somos nuestro propio club.
Nunca nos perdemos un encuentro. Y estamos juntos en esto hasta el final.

Corriendo dejamos nuestros problemas atrás. Devoramos hidratos de carbono. Somos fuertes. Somos conocidos por nuestras carreras. Estamos listos para cualquier reto. Hemos recorrido cientos de Km. No tememos a la oscuridad. Cuando corremos somos los mejores. Siempre vamos más allá y lo damos todo. No tenemos problemas para aparcar. En menos de 30 minutos estamos ahí. No nos preocupa echar barriga. El footing no va con nosotros. Los taxis son caros. Los coches con el enemigo…