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relatos de ecología emocional

Un profesor de filosofía entra en el aula para hacer el examen final a sus alumnos. Poniendo la silla encima de la mesa les dice:
– Usando cualquier cosa que hayan aprendido durante este curso, demuéstrenme que esta silla no existe.
Todos los alumnos se ponen a la tarea, utilizando sus lápices y gomas de borrar, aventurándose en argumentos para probar que la silla no existe. Pero uno de los alumnos escribe rápidamente su respuesta en un papel y la entrega inmediatamente al profesor, ante el asombro de sus compañeros.
Al cabo de unos días, cuando el profesor entrega las notas finales, ante la estupefacción de todos, el alumno que contestó su examen en menos de treinta segundos obtiene la mejor calificación. Su respuesta fue: ¿Qué silla?

(Jaume Soler)

¿cuantas quedan?

Tres ranitas se encuentran sobre una gran hoja de nenúfar que flota sobre un estanque. Una ranita decide echarse al agua. ¿Cuántas ranitas quedan? ¿Dos?

¡Pues no!
Siguen quedando las tres, porque no es lo mismo decidir hacer algo que hacerlo.

(Jaume Soler)

vive como las flores

Maestro, ¿qué tengo que hacer para no sentirme siempre molesto y ofendido? Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento odio por aquellas que son mentirosas y sufro con aquellas que calumnian.

– ¡Pues vive como las flores! – adviritió el maestro.
– ¿Y cómo es vivir como las flores? – preguntó el discípulo.

– Pon antención a esas flores – continuó el maestro, señalando unos lirios que crecían en el jardín. Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos. Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son suyos, no hay motivo para molestarse. Ejercita, pues, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera. Esto es vivir como las flores.

(Jaume Soler – Relatos de ecología emocional)

darse cuenta

Se cuenta que la conocida autora Francesa Colette tuvo la oportunidad de contemplar la versión cinematográfica de la historia de su vida. Dicen que, al finalizar la proyección, uno de los espectadores le comentó:
– Viendo la película, me ha parecido que usted fue una niña inmensamente feliz.
A lo que Colette respondió:
– Eso parece. ¡Lástima que no me di cuenta a tiempo!

(Jaume Soler)

la vida viene a cuento : relatos de ecología emocional

Bocadillo de salchichón

¡Otra vez bocadillo de salchichón!

Como cada mañana, Pablo protestaba mirando su bocadillo, recién salido de su envoltura, a la vez que observaba con cierta envidia mi bocadillo de tortilla de patata.

Era nuestro primer trabajo. Ambos compartíamos la media hora del desayuno y aprovechábamos para hablar de nuestras cosas. Cada mañana se repetía el ritual. Nos sentábamos a la mesa, sacábamos de la bolsa los bocadillos correspondientes y los abríamos esperando que su contenido nos soprendiera. Cada mañana Pablo se encontraba con un bocadillo de salchichón y se quejaba abiertamente de su mala suerte.

¡Otra vez salchichón!

Algunos días me daba pena y le daba algún pedazo de los míos, que iban variando de contenido: jamón, queso, tortilla… Pero un buen día, harto ya de oír lo mismo a diario, le dije:

Oye, Pablo, si estás tan harto del salchichón, ¿por qué no le dices a tu madre que te prepare otra cosa y así cambias un poco?

No puedo. Lo cierto es que no es mi madre la que me prepara los bocadillos… ¡Los bocadillos me los preparo yo!

(Jaume Soler – María Mercé Conangla)