cuestión de status

Un acorazado volvió a puerto después de realizar unas maniobras y sufrir las consecuencias de varias tempestades. La noche era lluviosa; la niebla, muy espesa; el frio penetraba en los huesos de la tripulación de guardia. De repente, el vigía gritó:
– ¡Luz a estribor!
– ¿Hacia dónde se dirige? preguntó el capitán de vigilancia desde el puente.
– Viene directo hacia nosotros, capitán.
El capitán, entonces, indicó al técnico de señales que comunicase el siguiente mensaje:
– Vamos a chocar, cambien de rumbo.
La respuesta fue:
– Cambien ustedes el suyo veinte grados a babor.
El capitán hizo contestar:
– Soy el capitán, cambien su rumbo. Insisto.
La contestación no se hizo esperar:
– Soy un marino. Cambien el suyo. Urgente.
El capitán, indignado, insistió:
– Soy un acorazado. Cambien su rumbo enseguida.
La luz contestó:
– Y yo soy un faro.

(Jaume Soler)

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2 Respuestas a “cuestión de status

  1. Jajaja, (¿se me permite reírme?) Espero que no sea una historia triste 🙂
    Un abrazo Sonrisa

"No te dejes contagiar, no des ninguna opinión como tuya antes de ver si se adecúa a ti, mejor opina tú mismo." :) - (Georg Christoph Lichtenberg)

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