desaparecer

Desaparecer como un ilusionista. Como un mago. Como un fantasma coqueto. Desaparecer como Houdini, como Copperfield, como David Blaine. No decir adiós, sino ya vuelvo (y no volver, por supuesto). Cruzar la salida en puntas de pie, sin hacer ruido, sin la elocuente fanfarria de un portazo, ni el forzado dramatismo de un puchero.

[…]

He practicado el arte de la desaparición muchas veces. En cientos de reuniones sociales, familiares, en decenas de las más animadas fiestas, en determinado momento, cuando sentía que mi presencia en el lugar comenzaba a carecer de sentido, mencionaba las palabras mágicas (“un ratito, voy al baño al toque”) y –juá– me escabullía, fugaba en medio de la noche hasta que no quedara rastro de mí. 

“¿Cuándo no, tú, desapareciéndote sin avisar no?”, me reprochaban mis hermanos y algunos amigos.

Para ser coherente con mi filosofía, no pienso despedirme de […]. Solo dejaré de ir.

[…]

Despedirse con todas las de la ley es igual que morir oficialmente. Es permitir que el resto tenga la certeza de que te fuiste, de que ya no estás.

Desaparecer, en cambio, es dejarles a todos la incomodidad de una intriga. Es plantarles una duda.

Y, finalmente, me parece, hay más gloria y dignidad en un desaparecido que vuelve cuando ya todos lo dan por muerto, que en un muerto que resucita cuando ya nadie lo extraña.

 (Renato Cisneros)

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4 Respuestas a “desaparecer

  1. La lexeee, acabaré acomplejada con todos vosotros.

    En mi caso, si falto un ratito más de lo debido, llaman a todos los servicios públicos en mi busca jajajajaa.

    Pensando seriamente, hay casos en que se entienden las desapariciones, en otros, creo que muchas personas se sentirán dañadas cuando sucede con aquellos/as que te hacen sentir bien.

    Besos

  2. ¡Dios, creí que solo yo era invisible! ¡Encantado de veros!

  3. Ellos/as se lo pierden Niebla.

    Marco Aurelio dijo una vez: “No dejes que tu memoria se enajene de las cosas que tienes, sino d elas que te hagan falta”.

    Cuando era pequeño, en el instituto, me caí en un charco enorme y me empapé enterito. Toda la gente que estaba a mi alrededor comenzó a reirse y burlarse de mí. En ese momento, hubiera querido desaparecer.

    Sé que no es comparable a un atropello. Pero a veces, es mejor desaparecer, pués quizá harías la vida más fácil a tu entorno, e incluso a ti mismo.

  4. Yo soy de esos de los que acostumbro a desaparecer… una noche con amigos, me despisté un momento me atropello una moto, me llevo la policía al hospital, y nadie nadie se enteró… todos pensaron.. ¡ya ha desaparecido! y nadie se preocupó por mi. Pero eso no es lo malo, lo malo es que a veces desaparezco y hasta que no pasan varias horas en las que deambulo por mi interior sin encontrar a nadie no me doy cuenta que he desaparecido.

"No te dejes contagiar, no des ninguna opinión como tuya antes de ver si se adecúa a ti, mejor opina tú mismo." :) - (Georg Christoph Lichtenberg)

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