buitre

Érase un buitre que me picoteaba los pies. Ya había desgarrado los zapatos y las medias y ahora me picoteaba los pies. Siempre tiraba un picotazo, volaba en círculos inquietos alrededor y luego proseguía la obra.

Pasó un señor, nos miró un rato y me preguntó por qué toleraba yo al buitre. 

-Estoy indefenso -le dije- vino y empezó a picotearme, yo lo quise espantar y hasta pensé torcerle el pescuezo, pero estos animales son muy fuertes y quería saltarme a la cara. Preferí sacrificar los pies: ahora están casi hechos pedazos. 

-No se deje atormentar -dijo el señor-, un tiro y el buitre se acabó. 

-¿Le parece? -pregunté- ¿quiere encargarse del asunto? 

-Encantado -dijo el señor- ; no tengo más que ir a casa a buscar el fusil, ¿Puede usted esperar media hora más? 

– No sé -le respondí, y por un instante me quedé rígido de dolor; después añadí -: por favor, pruebe de todos modos. 

-Bueno- dijo el señor- , voy a apurarme. 

El buitre había escuchado tranquilamente nuestro diálogo y había dejado errar la mirada entre el señor y yo. Ahora vi que había comprendido todo: voló un poco, retrocedió para lograr el ímpetu necesario y como un atleta que arroja la jabalina encajó el pico en mi boca, profundamente. Al caer de espaldas sentí como una liberación; que en mi sangre, que colmaba todas las profundidades y que inundaba todas las riberas, el buitre irreparablemente se ahogaba.

(Franz Kafka)

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3 Respuestas a “buitre

  1. Niebla, quizás el relato puede llegar a ser tan real como la vida misma, quizás los buitres no siempre ganan la batalla, quizás tengas buen gusto… 🙂

    Josmanu, la verdad que has dado en el clavo, como siempre, siempre acertado… 🙂

  2. Excelente visión kafkiana acerca de por qué se deja el hombre someter por otros, acerca de las dudas sobre su libertad y el triste consuelo de que quien nos somete al final acaba muriendo también. Hay que buscar su relación con el mito de Prometeo…Por ahí va la cosa.
    Josmanu

  3. Al final le llegó el consuelo, pero tarde, muy tarde, por que la vida le iba a costar. No se si consuelos como ese merecen la pena. Impresionante, inquietante y desconcertante relato; `pero me gusta mucho, todavía no se muy bien por qué!¿?¡.

"No te dejes contagiar, no des ninguna opinión como tuya antes de ver si se adecúa a ti, mejor opina tú mismo." :) - (Georg Christoph Lichtenberg)

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