el pensamiento mudo de los peces

“…le disgustaba tener que callar aquello que más alegría le producía. Pero, en lo sucesivo, cuando el comentario se le asomaba a los labios, las viejas risas la prevenían. Y decidió callar a su pesar.

Sin embargo, curiosamente, su silencio les convocaba y venían con frecuencia a preguntarle por sus cosas. No se rompen así como así los hábitos de comunicación de muchos años, y ella había sido siempre tan confiada, abierta, les había participado sus dudas, sus buenos y malos días… Hasta que las cosas comenzaron a irle bien, muy bien, sin saber exactamente cómo, o quizás, sencillamente, porque ya iba siendo mayorcita, alguien con experiencia, eficaz, que no había sembrado a su paso demasiados enemigos.

Poco a poco, a medida que mejoraba su suerte, comenzó a notar extrañas reacciones entre sus compañeros; quienes antes se reunían en la sala del café, se congregaban ahora en el despacho particular de alguno de ellos y entornaban la puerta. Al principio seguía yendo hasta allí a fumarse un cigarrillo como siempre había hecho. Llamaba pero, al entrar, sentía que estaba interrumpiendo algo, que era una intrusa, una presencia no deseada. Y se marchaba pronto, bajo el paraguas protector de cualquier excusa.

[…]

No me quieren, pensó, y en consecuencia, ella dejó de quererse. Su silencio se hizo más profundo, de modo que no había forma de modificar esa percepción nefasta de sí misma, porque ya nada la confrontaba con un exterior más benigno.

[…]

Una máscara de profesionalidad se adueñó de todos sus gestos, un personaje que desconocía, aséptico y gris, fue dictando el guión de sus conversaciones, cada día más tópicas, más vacías, como si quisiera hacerse invisible, insignificante, igual.

Cuando se publicó su traducción ya se había trasladado al campo; alquiló una casa grande y hermosa por la que deambular con un buen libro entre las manos, o entretenerse, como ahora, en cortar un ramo de rosas recién abiertas en el jardín. Ya no se preguntaba nada. Había optado: se retiraba, huía. Se sentía demasiado débil para luchar…" 

 
(Lola López Mondejar)
 
 
 
Anuncios

"No te dejes contagiar, no des ninguna opinión como tuya antes de ver si se adecúa a ti, mejor opina tú mismo." :) - (Georg Christoph Lichtenberg)

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s