diario disperso

Mi amigo el ordenador

 

Hace ya unos años, a las pocas semanas de comprar mi primer ordenador, me llegó un email vacío pero con un archivo adjunto. Aunque no conocía el remitente lo abrí sin pestañear; yo de aquella era ingenuo y confiado. Al cabo de un par de días, mi amigo Mauro me envió desde Madrid un mensaje que decía: “Pepe, siento comunicarte que tienes un virus”. Se me quedó cara de Paco Martínez Soria, así como con media sonrisa pazguata, sobre todo cuando me explicó que el virus se dedicaba a autoenviarse a todos los usuarios que figuraban en mi libreta de direcciones. Era la primera vez que oía una cosa así, y mi primitiva admiración hacia los piratas informáticos se convirtió en odio jíbaro. Durante los siguientes días, cada vez que encendía el ordenador aparecía un cuadrado negro en medio de la pantalla, hasta que de pronto la máquina dijo basta y ahí se me quedó. Perdí todo lo que tenía en la memoria del disco duro, que no era mucho, pero sí lo bastante como para echar tres o cuatro juramentos mientras, literalmente, mesaba mis cabellos. Es curioso que nuestra vida dependa en tanta medida de un sistema tan inestable como el informático.

 

Con el paso del tiempo he comprendido que los ordenadores sólo son reflejos de la extraña civilización que los ha creado. Somos nuestros aciertos en la misma medida que nuestros errores; si no existieran los virus habría que crearlos para que la industria del antivirus se desarrollara como lo ha hecho. Uno ya no sabe si se han inventado las lavadoras, los enchufes y los automóviles sólo para que existan fontaneros, electricistas y mecánicos. Quizás la profesión ya existía antes de que el objeto fuera realidad; personalmente, en mi casa conocimos mucho antes al fontanero que al lavavajillas.

Ya no tengo virus, pero, de vez en cuando, el ordenador se me queda colgado y tengo que volver a encenderlo. Otras veces me quedo yo en blanco y entonces es él quien me enciende. Somos tal para cual.

 

(Pepe Colubi)
 
 
Anuncios

Una respuesta a “diario disperso

  1. Y a mi me hace la jugarreta de que he de probar que soy yo quien escribe.Me he reido un buen rato con este escrito. :)Saludos cariñosos

"No te dejes contagiar, no des ninguna opinión como tuya antes de ver si se adecúa a ti, mejor opina tú mismo." :) - (Georg Christoph Lichtenberg)

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s