perro glotón

Había una vez un pero muy glotón. Siempre estaba olfateando la basura para ver que podía comer, incluso rondaba los mercados y los restaurantes moviendo el rabito para que le dieran algún hueso o trozo duro de pan. No es que pasase necesidad, solo que era muy muy muy glotón.

Un día se encontró con un gran trozo de carne muy jugosa. El perrito no daba crédito de lo que veía… ¿Quién podía haber abandonado ese gran manjar? No se lo pensó dos veces, se abalanzó a la carne y lo asió con sus dientes notando que era real, no era un sueño. Temiendo que alguien se lo fuera a arrebatar se fue a un lugar más tranquilo cuando, de repente, pasó por un estanque y miró de reojo hacia al agua. Cual era su asombro que vio otro trozo de carne.

Se quedó fijo mirando al nuevo trozo de carne, incluso convenciéndose de que era más grande que el suyo. Según se acercaba se percató de que otro perro lo llevaba en los dientes. Pensó en acercarse lentamente y al llegar cerca de la carne engancharlo y salir corriendo, pero al abrir la boca naturalmente se le cayó al agua el trozo que él llevaba, desapareciendo así los dos, pues no era más que su propio reflejo.

Reflexión:

"Al perseguir una ilusión sin fundamento descuidamos lo que ya tenemos y acabamos quedándonos sin nada"
 
 
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"No te dejes contagiar, no des ninguna opinión como tuya antes de ver si se adecúa a ti, mejor opina tú mismo." :) - (Georg Christoph Lichtenberg)

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