un corazón lleno de estrellas

“…sin una nube, no hay lluvia; sin lluvia, los árboles no pueden crecer, y sin árboles, no se puede hacer papel.

papel

Si miramos aún más profundamente esta hoja de papel, podemos ver en ella el brillo del sol. Si la luz del sol no está ahí, el bosque no puede crecer. En realidad nada podría crecer. Ni siquiera nosotros podríamos crecer sin el sol. Y si seguimos mirando, podemos ver al leñador que cortó el árbol y lo llevó al molino para ser transformado en papel. Y vemos el trigo. Sabemos que el leñador no puede existir sin su pan de todos los días y, por tanto, el trigo que se convirtió en su pan también está en esta hoja de papel. Y la madre y el padre del leñador también están ahí. Dando un paso más, podemos ver que también nosotros estamos en ella. Esto no es tan difícil porque, cuando miramos la hoja de papel, ella es parte de nuestra percepción. Tu mente está en ella. Y la mía también. No hay nada que no puedas incluir: el tiempo, el espacio, la tierra, la lluvia, los minerales del suelo, el sol, la nube, el río, el calor. Todo coexiste en esta hoja de papel; no estamos aislados. Esta hoja de papel es porque todo lo demás es. Este papel, tan finito, contiene en sí todo el universo…”

(Un corazón lleno de estrellas – Alex Rovira)

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aprendizaje innecesario


Cuentan que un colega de Albert Einstein se sorprendió enormemente cuando, al pedirle a este que le diera su número de teléfono, Einstein cogió la guía telefónica para buscarlo.

El colega preguntó, asombrado:
– ¿Acaso no recuerda su propio número de telefóno?
El gran genio se encogió de hombros y contestó:
– ¿Para qué tratar de aprender de memoria algo que puedo hallar en un libro con tanta facilidad?

(Leonard y Thelma Spinrad)

cuestión de status

Un acorazado volvió a puerto después de realizar unas maniobras y sufrir las consecuencias de varias tempestades. La noche era lluviosa; la niebla, muy espesa; el frio penetraba en los huesos de la tripulación de guardia. De repente, el vigía gritó:
– ¡Luz a estribor!
– ¿Hacia dónde se dirige? preguntó el capitán de vigilancia desde el puente.
– Viene directo hacia nosotros, capitán.
El capitán, entonces, indicó al técnico de señales que comunicase el siguiente mensaje:
– Vamos a chocar, cambien de rumbo.
La respuesta fue:
– Cambien ustedes el suyo veinte grados a babor.
El capitán hizo contestar:
– Soy el capitán, cambien su rumbo. Insisto.
La contestación no se hizo esperar:
– Soy un marino. Cambien el suyo. Urgente.
El capitán, indignado, insistió:
– Soy un acorazado. Cambien su rumbo enseguida.
La luz contestó:
– Y yo soy un faro.

(Jaume Soler)

¿Casualidad?

“Sin salir por la puerta
se puede conocer el mundo.
Sin mirar por la ventana
se puede conocer el camino del cielo.
Cuanto más lejos se va,
tanto menos se aprende.
Por eso el sabio
sabe sin desplazarse.
Entiende sin ver.
Realiza sin hacer.”
(Lao Tsé)

Espejos Una Historia Casi Universal

Hace veinticinco siglos, el general chino Sun Tzu escribió el primer tratado de táctica y estrategia militar. Sus sabios consejos se siguen aplicando, hoy día, en los campos de batalla y también en el mundo de los negocios, donde la sangre corre mucho más.
Entre otras cosas, el general decía:

Si eres capaz, finge incapacidad.
Si eres fuerte, exhibe debilidad.
Cuando estés cerca, simula que estás lejos.
No ataques nunca donde el enemigo es poderoso.
Evita siempre el combate que no puedas ganar.
Si estás en inferioridad de condiciones, retírate.
Si el enemigo está unido, divídelo.
Avanza cuando no te espere
y por donde menos te espere, lanza tu ataque.
Para conocer al enemigo, conócete.

(Eduardo Galeano)

espejos

microrrelato

“…el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida…”

(Gabriel García Márquez)

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del sillón a la maratón : correr es la mejor decisión de tu vida

“…la vida se parece a una maratón, o la maratón a la vida. El comienzo siempre es alegre e ilusionante, euforia y derroche de energía. Todos comenzamos las carreras hablando y riendo, con cierto grado de inconsciencia respecto a todo lo que nos queda. En la mitad del recorrido, solo pensamos en dejar atrás un kilómetro tras otro. Por nuestra mente pasan todo tipo de pensamientos, acerca de nuestra vida, familia, trabajo…, vamos dejando nuestras piernas fagociten el asfalto y somos conservadores, conscientes de lo que queda y de que la gasolina que hay en el depósito es la justa, ni una gota más. Que no haya ningún percance inesperado que nos haga abandonar. El último tercio es el más duro. Es donde nuestra capacidad de sufrimiento y aguante se pone a prueba. Lo damos todo, sin reservar nada. Rendición o retirada no están en mi diccionario.

Mi mente y mi corazón cargaran con mí cuerpo cuando mis piernas ya no puedan. Nos dejamos llevar a la espera de ese premio tan buscado como es cruzar la línea de meta. Cuando somos capaces de rebasarla, todo cobra sentido. Las largas sesiones de entrenamiento, los litros de sudor que hemos segregado en cada una de ellas, los cientos de horas y los miles de kilómetros empleados para emular al primer maratoniano de la historia. Solo el que lo ha logrado puede entender mis palabras. El maratoniano está envuelto en un aura especial, mística. Nada se podrá resistir, jamás; nada volverá a ser igual. Nada es imposible. Sí se puede.

La maratón es un desafío que pone al límite la capacidad física y mental. Sin embargo, tras cruzar la línea de meta, no importa lo rápido o lento que se haya sido, todo será diferente. Cada línea de meta cruzada, cada objetivo cumplido y cada céntimo invertido en hacer realidad un sueño te hacen mejor persona…”

(Antonio Ríos)

sillon

malena ballena

“…«Una tarde, el monitor de natación la llamó después de la clase.
—¿Qué te pasa, Malena? ¿No te gusta nadar? ¡Porque lo haces muy bien!
—No, peso demasiado.
—Eso es porque lo piensas.
—¿Qué?
—Somos lo que pensamos que somos. Para nadar bien, debes pensar que eres ligera. ¿Crees acaso que el pájaro o el pez piensan que pesan mucho? ¡Por supuesto que no! Así que si quieres ser ligera, piensa que lo eres. ¡Inténtalo y verás!»…”

(Davide Cali – Sonja Bougaeva)

malena

efecto maratón : para superar cualquier obstáculo en la carrera de tu vida

“…una vez, en una entrega de premios, escuché a un deportista mal llamado “discapacitado” decir que los verdaderos inválidos son aquellos que se quedan en el sofá sentados, sin hacer nada. Los que no arriesgan ni ponen esfuerzo y necesidad en lo que hacen.

No puedo estar más de acuerdo: no es cuestión de capacidad, es cuestión de voluntad. Porque muchas veces nos incapacitamos nosotros mismos pensando que no somos capaces de conseguir algo. Nos limitamos a eso, nos conformamos y terminamos convirtiéndonos en unos inválidos. Pero hay otras personas que ponen, además de la necesidad que tienen, su esfuerzo. De esa manera, su capacidad se activa…”

(Rafa Vega)

maraton

no se dónde está el límite pero sí sé dónde no está

“…Nuestra existencia es corta. Estamos aquí de prestado, así que lo mejor que podemos hacer con este regalo es disfrutar todos y cada uno de los segundos de vida que nos quedan. Mucha gente dice que la vida es una cuenta atrás, que en el momento en el que naces ya has empezado a morir. Hombre, a mí me parece una manera algo triste de ver las cosas. Por mucha razón que tengan al defender esta teoría, creo que cada uno debe colocar la cuenta atrás donde le dé la gana. Nueve meses hasta que nace mi primer hijo. Dos meses hasta que empiece las vacaciones. Cuatro días hasta que vuelva mi marido del viaje de negocios. Dos años para terminar la carrera universitaria. Dos semanas para olvidar la quimioterapia. Yo hago lo mismo con el deporte. Ahora recorro quince kilómetros, luego otros diez, y así hasta tocar la gloria. Al final de todo, pues sí, todos moriremos, pero como eso es algo que no tiene remedio, ¿para qué vamos a estar pensando en ello con la de cosas hermosas que nos quedan por vivir?…”

(Josef Ajram)

josef

un regalo del cielo

“…Una lección halla el denominador común y nos une a todos, como una cadena. Del extremo de esa cadena pende un reloj, y la esfera de ese reloj refleja el paso del tiempo. Lo oímos, oímos el leve tictac que rompe el silencio, y lo vemos, pero a menudo no lo sentimos. Cada segundo deja su marca en la vida de cada persona; viene y va, desapareciendo calladamente, sin fanfarria, desvaneciéndose en el aire como el vapor que desprende un pudin de Navidad bien caliente.

Si el tiempo es suficiente, sentimos calor; cuando nuestro tiempo se agota, también nos deja fríos. El tiempo es más precioso que el oro, más precioso que los diamantes, más precioso que el petróleo o cualquier tesoro valioso. Nunca tenemos bastante tiempo, el tiempo desata la guerra en nuestro corazón, así que tenemos que saber gastarlo. El tiempo no se puede envolver ni adornar con un lazo, no se puede dejar bajo el árbol la mañana de Navidad.

El tiempo no se puede regalar. Pero se puede compartir…”

(Cecelia Ahern)

regalos

donde el corazón te lleve

(Susanna Tamaro)

corazon

relatos de ecología emocional

Un profesor de filosofía entra en el aula para hacer el examen final a sus alumnos. Poniendo la silla encima de la mesa les dice:
– Usando cualquier cosa que hayan aprendido durante este curso, demuéstrenme que esta silla no existe.
Todos los alumnos se ponen a la tarea, utilizando sus lápices y gomas de borrar, aventurándose en argumentos para probar que la silla no existe. Pero uno de los alumnos escribe rápidamente su respuesta en un papel y la entrega inmediatamente al profesor, ante el asombro de sus compañeros.
Al cabo de unos días, cuando el profesor entrega las notas finales, ante la estupefacción de todos, el alumno que contestó su examen en menos de treinta segundos obtiene la mejor calificación. Su respuesta fue: ¿Qué silla?

(Jaume Soler)

De Don Quijote…

“De El Quijote saqué una gran enseñanza: hay que avanzar sin importar lo que digan los demás. Si la mayoría de la gente habla bien de uno es porque estás muerto; si hablan mal es porque eres un canalla; pero si hay personas que te siguen y otras que te critican, es porque estás haciendo algo interesante. Estás viviendo”

(Alejandro Jodorowsky)

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eres una maravilla

Cada segundo que vivimos es un momento nuevo y singular en el universo, un momento que nunca más repetirá. ¿Y qué enseñamos a nuestros niños? Les enseñamos que dos y dos son cuatro y que París es la capital de Francia. ¿Cuándo les instruiremos sobre quiénes son ellos?

Deberíamos decir a cada uno de ellos:
– ¿Sabes qué eres? Eres una maravilla, eres único. En todos los años que han pasado, no ha habido ningún otro niño como tú. La agilidad de tus piernas, la habilidad de tus dedos, tu forma de moverte… Tú puedes llegar a ser un Shakespeare, un Miguel Ángel o un Beethoven. Tienes capacidad para cualquier cosa. Eres una joya. Y, cuando crezcas, ¿podrás hacer daño a otro ser que sea como tú, una maravilla?
Es preciso que trabajes – todos debemos trabajar- para hacer que el mundo sea digno de sus niños.

(Pau Casals)

lo esencial

El cebo sirve para caputar peces.
Cuando el pez es capturado, el cebo se olvida.

Un cepo sirve para capturar conejos.
Cuando los conejos son capturados, el cepo es olvidado.

Las palabras sirven para expresar ideas.
Cuando las ideas son adquiridas, las palabras son olvidadas.

¿Dónde puedo encontrar un hombre que haya olvidado las palabras?
Él es el único con el que quiero hablar.

(Chuang Tzu)

curso de vuelo para constructores de sueños

“…cuando alguien cercano muere o enferma es cuando ves la fragilidad de la vida, te das cuenta de lo breve que es el tiempo del que dispones, y descubres que existen problemas reales y problemas “inventados”. Estos últimos son los que no tienen razón real y sólo se deben a la absurda manera de aprovechar el tiempo que se tiene. Entiendes la muerte cuando te abres al propósito de tu vida. Cuando comprendes que la vida y la muerte tienen un verdadero sentido, que la muerte forma parte del viaje humano, entonces el miedo desaparece y puedes vivir plenamente, disfrutar de una existencia cuyos segundos son únicos, irrepetibles y fugaces.

Descuidar tu vida y felicidad es un insulto hacia ti misma y hacia todas las personas que se han marchado y que hubieran dado lo que fuera por disfrutar tres días más de vida con tus condiciones físicas.

El máximo reto es si, al final de tus días, podrás decir honestamente que tu vida ha estado bien vivida.

¿Qué dirías si hoy fuera tu último día?…”

(Curso de vuelo para constructores de sueños – Marta Ligioiz)Cursovueloconst

el león jardinero

“…Llegó la hora de la despedida y de mi regreso al norte.

Te echaré de menos —dijo el león severamente, sin un atisbo de sonrisa.

Y yo a ti, pero regresaré el año que viene —dije con más seguridad de la que sentía en realidad. Y es que en momentos como ese recuerdas que el verano, en África, trae cazadores a la llanura, la furia de los hipopótamos, la fuerza de los rayos que pueden partir el árbol más sólido y herir el león más majestuoso. Recuerdas también lo frágil que es la bandada cuando cruza las tormentas que surcan los mares, los miles de kilómetros por atravesar, el cansancio, la soledad y la sed. Recuerdas los postes de luz eléctricos, los ríos que llevan aguas venenosas, los campos áridos sin sembrar y el humo que sale de los bosques quemados que hay que sobrevolar.

Si tardas en regresar —me dijo el león con un temblor en su voz, como si leyese mis pensamientos— o si el año que viene equivocas el camino o prefieres ir hacia el oeste, entonces tal vez cuando volvamos a vernos mi crin se haya vuelto blanca y yo haya abandonado este árbol porque otro me lo habrá arrebatado… Si tardas, tal vez ya no sepas encontrarme.

No iré al oeste —aseguré muy resuelto—. Regresaré a nuestro árbol. Si no estás, te buscaré en tu jardín. Sé que no abandonarás a tus flores. Reconoceré sus colores y sus perfumes. Confía en mí.

Si no tardas, desde luego, allí me encontrarás —dijo el león con voz más serena.

Y de pronto pasó otra nube delante de sus ojos y con voz menos firme añadió: —Claro que… Si tardas mucho, por ejemplo años, tal vez te aburra sentarte a hablar con un león viejo, un león que ya no puede rugir como debe ni mantener a los monos y a las serpientes a raya… Algún día no seré tan impresionante ni podré defenderte con tanta fuerza…, entonces tal vez ya no te interese.

León —le dije sin dudarlo—, tú siempre has sido guapo y magnífico. Y yo siempre te he admirado. Pero quiero que sepas que aunque fueses menos fuerte y menos impresionante, te querría igual.

No hicieron falta más palabras de despedida. Nos miramos y bailaba la misma luz en nuestros ojos. Así que inclinamos nuestras cabezas hasta casi rozarnos y esta vez no sentí miedo alguno al acercarme al enorme gato.

Di media vuelta y eché a volar…”

(Elsa Punset)

el leon jardinero

si tu me dices ven, lo dejo todo… pero dime ven

“…—Son sólo dos conceptos. —Su tono se elevó, pero ya no quise apartarme de su vera—. Por un lado, recuerda algo tan sencillo como que querer es siempre más valioso que que te quieran.

Querer mueve y detiene mundos. Que te quieran si tú no quieres, te acaba aletargando.

Hizo una pausa mientras amanecía en Capri. No intenté ni siquiera asimilarlo. Toda la vida me he dejado querer, y quizá aquello era insuficiente.

Lo segundo y más valioso para llevar tu vida adelante es que debes darte cuenta de que nos hemos pasado la vida desde pequeños respondiendo a la pregunta «qué me gusta».

Qué me gusta de comida, de ropa, de juguetes, de estudios, de trabajo, de amistad, de amor, de sexo…

Y ese “qué me gusta” marca nuestro mundo. Da la sensación de que si nos gusta algo es un indicador de un rumbo o un deseo, y debes saber que no.

Lo que nos gusta no es nuestro camino, ni tampoco lo que no nos gusta. A veces el rumbo puede estar en lo que nos provoca indiferencia, en aquello que no nos apasiona ni aborrecemos.

Entiende esto… Has de confiar en ti, no en lo que crees que te gusta a ti… La senda no la marca lo que te gusta a ti, sino que la marcas tú.

Después de aquello volvió a abrazarme y se marchó hacia la casa, tarareando «Si tú me dices ven lo dejo todo… pero dime ven»…”

(Albert Espinosa)

ven

entonces descubrí correr

“…entonces descubrí el correr y comencé a trotar por la larga superficie de la carretera. El correr me hizo libre. Me quitó la preocupación por la opinión que mereciera de los demás. Me dispensó las normas y reglamentos que me eran impuestos desde el exterior. El correr me permitió volver a empezar desde la línea de partida. Me quitó de encima aquellas capas de actividad y pensamiento programadas. Nacieron en mí nuevas prioridades en cuanto al comer al dormir y respecto a como invertir mi tiempo libre. El correr cambió mi actitud sobre el trabajo y el juego. Sobre las personas que me gustaban y sobre las personas a las que yo gustaba. El correr me permitió ver mi día de veinticuatro horas bajo una nueva luz, y mi estilo de vida desde un nuevo punto de vista, desde fuera en lugar desde dentro… Porque la persona que encontré, el yo que descubrí, era la persona que yo era en mi juventud.
El camino hacia el vigor y disfrute total...”

(Doctor George Sheehan, corredor y filósofo)

correr